jueves, 29 de septiembre de 2011

Sueños, sueños, sueños...

Leí hace poco que existir es un hecho, pero vivir es un arte. No podría estar más de acuerdo. Desde que naces existes, pero eres tú quien hace de tu vida un arte; el resultado de tus sueños; la meta de tus objetivos; el lugar donde uno siempre ha deseado vivir.

Por eso yo suelo usar dos palabras como una sola: vivir y soñar. La diferencia entre existir y vivir ya la sabemos pero... ¿cuál es la diferencia entre los sueños y los deseos? Los sueños son los que muchas veces nos mantienen vivos, con las manos aferradas a la esperanza, con la idea que conseguir aquello que deseamos. Los deseos pueden ser muy intensos, pero a menudo se pierden por el camino... Uno desea muchas cosas pero después del 'fracaso' inicial desiste de ellas. En cambio, aquellos que sueñan saben que es posible llegar a la meta. Saben que sólo depende de ellos llegar a tener la vida que imaginan.

Últimamente le doy vueltas a estos cuatro conceptos. Existir, vivir, soñar, desear... Simplemente, desde que existo, sueño con vivir una vida llena de deseos. Si deseara una vida llena de sueños abandonaría a medio camino. Así que, mientras nadie diga lo contrario, los sueños están para cumplirlos. Y las derrotas, para aprender de ellas. Los obtáculos, para hacernos más fuertes. Y las dudas, para pensar mejor qué camino debemos tomar. La vida forma parte de los sueños de cada uno. O los sueños son parte de la vida, depende como se mire. La existencia es algo que no hemos elegido, así que ya que la tenemos, ¿por qué no aprovecharla llenándola de sueños que talvez algún día dejen de serlo?



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