viernes, 17 de junio de 2011

Rasguños.

Entre muchas teorías, hay una muy bonita sobre cómo nació la pintura.

Cuentan por ahí, que en los albores de la humanidad, cuando la gente aún vivía en cuevas y salía a cazar, se dieron cuenta de la importancia de las marcas que quedaban impregnadas sobre su piel. Sobre todo del primer arañazo. Sí, de ese primer arañazo provocado por el odio en una ensangrentada lucha feroz, o de aquel que surge de la pasión entre dos personas. Descubrieron que esas cicatrices eran algo más que simples marcas sobre la piel, de una manera u otra, aquellos rasguños representaban ideas y sentimientos, y por eso empezaron a pintar, porque descubrieron que podían extrapolar y plasmar parte de esa intensa realidad en algo tangible.

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